FECHA: miercoles, 13 de febrero 2013 de 17.00 h. a 21.00 h.
DIRECCIÓN: C/ Ribarroja, entre el numero 4 y 6 local bajo - Valencia
PREGUNTAS PARA TRABAJAR ESPIRITUALMENTE:
1ª ¿Necesitas transformar la realidad para hacer creer a los demás y a
ti mism@, auto engañándote, que necesitas poseer lo que ves a tu
alrededor, tanto cosas como personas, para ser feliz? Si lo haces ¿Por
qué?
2ª ¿Qué aprecias más de en una relación ¿aquello que recibes o lo que esperas recibir? Piensa en alguna relación concreta o en varias donde te hayas visto en alguno de los dos casos y pregúntate por qué actúas así.
3ª ¿Con quién compartirías lo que tienes, empezando por marido/mujer, hijos, padres, hermanos, resto de la familia, amigos, conocidos, no conocidos? ¿Por qué lo compartirías y como lo compartirías con cada uno y a qué nivel?
Escríbelas y se sincero, desde el corazón y no pongas lo que te gustaría si no
lo que haces ahora.
4ª Cuando haces el bien por los demás ¿Por qué lo haces?
5ª ¿Qué crees que hay en ti de verdadero o de apariencias?
Es muy importante que te respondas con sinceridad a esta pregunta, ya que la apariencia, es un gran freno para el avance Espiritual, de ti depende el avance.
Si transformamos la realidad que tenemos es porque no estamos a gusto con lo que somos, vivimos y tenemos. Si creo que con leves o grandes mentiras puedo ser feliz para creerme más importante que otros y así voy a sentirme bien, eso no es ni temporal, dura poco.
Trasformar la realidad para poseer cosas.
Primero es engaño a uno mismo, donde la persona se busca las justificaciones necesaria para sentirse en el poder de exigir a los demás que necesita algo material, como puede ser: comprarse un coche, casa, ropa, ir a lugares que no se lo puede permitir, etc… pero con el objetivo tan solo de aparentar. Este tipo de persona crea necesidades a su alrededor que no necesita ni él ni los que estén con él conviviendo, porque a lo mejor con ese dinero se puede invertir en otras cosas que son realmente necesarias y prioritarias, pero por sentirse más que los demás, puede llegar a someter a las personas que tiene a su alrededor por darse ese placer egoísta, porque si no lo tiene se siente menos que aquellos que tienen lo que él quisiera poseer. Viven de apariencias.
Y magnifican lo que quiere conseguir, para hacer creer a los demás que es algo urgente y realmente necesario. Y también puede darse el caso que sea cierto que tenga una necesidad, pero se convierte en algo imperioso, urgente y compulsivo el conseguirlo. Por lo tanto este comportamiento es igual que el anteriormente dicho.
Transformar la realidad para conseguir personas.
Este tipo de personas se suelen querer muy poco al igual que el anterior, por lo que el apego emocional está muy, muy acentuado en ellos, suelen envidiar a sus relaciones cercanas cuando entran nuevas personas en la vida del otro. Y cuando actúa la envidia en ellos empiezan a tergiversar la realidad y a malmeter entre las nuevas personas que se incorporan al grupo, porque ellos creen que los que están con él son de su propiedad. Suelen ser personas en sus relaciones muy celosas, donde están demandando permanentemente de los demás que los quieran y se las agencian de muchas formas para llamar su atención e intentar tenerlas o inclusive retenerlas en contra de su voluntad.
Y con esta actitud se está permanentemente pendiente de lo que se espera recibir de las relaciones y no de lo que se está recibiendo.
Cuando cualquier tipo de relación se basa en estar pendiente de lo que voy a recibir se pueden dar estos distintos casos.
1º Aquella persona que está manteniendo cualquier tipo de relación y ve que esa relación se basa en una ficticia esperanza que le genera la otra parte para compartir algo que es bueno para ambos y recibes muy poco, la parte esperanzada no es feliz, él/ellos está dando y aun sabiendo que la otra parte puede dar, pero no da porque su ritmo de evolución es distinto al otro, es inferior, por la parte que no da, cada uno da hasta donde quiere y sus barreras tendrá que saltar dentro de su evolución. Por lo tanto aquí vemos en este caso que es un motivo de afinidad. Si hay afinidad podrá haber sintonía en las relaciones y como consecuencia armonía. No podemos decir tengo en mi relación armonía pero no tengo sintonía.
2º Hay personas que les cuesta vivir el momento presente de lo que les está sucediendo y eso no es inquietud, la inquietud es buena, son personas que se cansan pronto de las cosas que tienen, de sus relaciones y necesitan cada vez más y más, por eso están más pendientes de lo que esperan recibir creyendo que lo que recibirán le va a satisfacer su necesidad más que aquello que tienen. Son personas que no han experimentado el poderse dar a los demás y perciben muy levemente de una forma muy ligera algo parecido al Amor, ya que sus egosentimientos le impide sentirlo.
Ahora, otra cosa es que uno tenga inquietud por conseguir lo que le hace feliz, la inquietud le ayuda para luchar por desarrollar sus sentimientos para alcanzar su felicidad. De esta forma, seremos siempre respetuosos con las relaciones que compartimos experimentando esa búsqueda aunque esas relaciones no sean las afines a nosotros. De la otra forma, el respeto no existe, lo que existe es una aparente forma hipócrita que se disfraza de respeto y el fruto lo diferenciará.
Las personas que vibran en esta energía de comportamientos, lo que tienen que trabajar de una forma muy intensa es el apego a lo material y cuando se supere la etapa material, podrá pasar a la etapa emocional y poderse liberar también de ella.
Habiendo llegado a este momento de la reflexión, sería bueno que nos preguntáramos, ¿cómo es nuestra forma de compartir con aquellos que vivimos o no están tan cerca de nosotros?
Todo lo anteriormente dicho en cada persona tiene mayor o menor intensidad el apego. Si mi evolución está avanzada compartiré no simplemente con personas cercanas de mi círculo diario como puede ser la familia tan solo, sino con más personas donde están en mi vida como puede ser vecin@s, amig@s, compañer@s de trabajo o inclusive hasta personas que no conozco, dando sin recibir a cambio.
Si el apego está muy pronunciado en mí, es porque todavía no lo he reconocido en mis actos y hasta que no lo reconozca no podré avanzar y de esta forma cierro la experiencia de poder compartir lo que tengo y soy con más personas, de la otra forma tan solo con pocas y mal compartido, porque la persona que actúa así siempre tiene reticencias al dar, limita al Amor por sus propios miedos. Por eso sería importante intentar darnos cuenta, ¿qué tipo de reticencias tenemos al compartir con los demás? Si las hay, es una asignatura pendiente para transformar nuestro ego en Amor.
La persona que hace el bien a los demás sin ningún tipo de apariencias, actúa desde el desinterés más profundo hacia la otra persona de no conseguir nada de ella, por eso sabe respetar su libertad. Es transparente, el único interés que puede tener es que la otra persona tenga lo que realmente necesita que él le pueda dar. Tiene la suficiente sensibilidad para saber lo que le hace falta, su único bien e interés es que la otra persona avance y se sienta bien. Actúa con transparencia de sentimientos limpios hacia el otro, pero porque antes lo ha experimentado en él, por eso puede actuar así.
2ª ¿Qué aprecias más de en una relación ¿aquello que recibes o lo que esperas recibir? Piensa en alguna relación concreta o en varias donde te hayas visto en alguno de los dos casos y pregúntate por qué actúas así.
3ª ¿Con quién compartirías lo que tienes, empezando por marido/mujer, hijos, padres, hermanos, resto de la familia, amigos, conocidos, no conocidos? ¿Por qué lo compartirías y como lo compartirías con cada uno y a qué nivel?
Escríbelas y se sincero, desde el corazón y no pongas lo que te gustaría si no
lo que haces ahora.
4ª Cuando haces el bien por los demás ¿Por qué lo haces?
5ª ¿Qué crees que hay en ti de verdadero o de apariencias?
Es muy importante que te respondas con sinceridad a esta pregunta, ya que la apariencia, es un gran freno para el avance Espiritual, de ti depende el avance.
REFLEXION DE RAUL ESQUIVEL
Si transformamos la realidad que tenemos es porque no estamos a gusto con lo que somos, vivimos y tenemos. Si creo que con leves o grandes mentiras puedo ser feliz para creerme más importante que otros y así voy a sentirme bien, eso no es ni temporal, dura poco.
Trasformar la realidad para poseer cosas.
Primero es engaño a uno mismo, donde la persona se busca las justificaciones necesaria para sentirse en el poder de exigir a los demás que necesita algo material, como puede ser: comprarse un coche, casa, ropa, ir a lugares que no se lo puede permitir, etc… pero con el objetivo tan solo de aparentar. Este tipo de persona crea necesidades a su alrededor que no necesita ni él ni los que estén con él conviviendo, porque a lo mejor con ese dinero se puede invertir en otras cosas que son realmente necesarias y prioritarias, pero por sentirse más que los demás, puede llegar a someter a las personas que tiene a su alrededor por darse ese placer egoísta, porque si no lo tiene se siente menos que aquellos que tienen lo que él quisiera poseer. Viven de apariencias.
Y magnifican lo que quiere conseguir, para hacer creer a los demás que es algo urgente y realmente necesario. Y también puede darse el caso que sea cierto que tenga una necesidad, pero se convierte en algo imperioso, urgente y compulsivo el conseguirlo. Por lo tanto este comportamiento es igual que el anteriormente dicho.
Transformar la realidad para conseguir personas.
Este tipo de personas se suelen querer muy poco al igual que el anterior, por lo que el apego emocional está muy, muy acentuado en ellos, suelen envidiar a sus relaciones cercanas cuando entran nuevas personas en la vida del otro. Y cuando actúa la envidia en ellos empiezan a tergiversar la realidad y a malmeter entre las nuevas personas que se incorporan al grupo, porque ellos creen que los que están con él son de su propiedad. Suelen ser personas en sus relaciones muy celosas, donde están demandando permanentemente de los demás que los quieran y se las agencian de muchas formas para llamar su atención e intentar tenerlas o inclusive retenerlas en contra de su voluntad.
Y con esta actitud se está permanentemente pendiente de lo que se espera recibir de las relaciones y no de lo que se está recibiendo.
Cuando cualquier tipo de relación se basa en estar pendiente de lo que voy a recibir se pueden dar estos distintos casos.
1º Aquella persona que está manteniendo cualquier tipo de relación y ve que esa relación se basa en una ficticia esperanza que le genera la otra parte para compartir algo que es bueno para ambos y recibes muy poco, la parte esperanzada no es feliz, él/ellos está dando y aun sabiendo que la otra parte puede dar, pero no da porque su ritmo de evolución es distinto al otro, es inferior, por la parte que no da, cada uno da hasta donde quiere y sus barreras tendrá que saltar dentro de su evolución. Por lo tanto aquí vemos en este caso que es un motivo de afinidad. Si hay afinidad podrá haber sintonía en las relaciones y como consecuencia armonía. No podemos decir tengo en mi relación armonía pero no tengo sintonía.
2º Hay personas que les cuesta vivir el momento presente de lo que les está sucediendo y eso no es inquietud, la inquietud es buena, son personas que se cansan pronto de las cosas que tienen, de sus relaciones y necesitan cada vez más y más, por eso están más pendientes de lo que esperan recibir creyendo que lo que recibirán le va a satisfacer su necesidad más que aquello que tienen. Son personas que no han experimentado el poderse dar a los demás y perciben muy levemente de una forma muy ligera algo parecido al Amor, ya que sus egosentimientos le impide sentirlo.
Ahora, otra cosa es que uno tenga inquietud por conseguir lo que le hace feliz, la inquietud le ayuda para luchar por desarrollar sus sentimientos para alcanzar su felicidad. De esta forma, seremos siempre respetuosos con las relaciones que compartimos experimentando esa búsqueda aunque esas relaciones no sean las afines a nosotros. De la otra forma, el respeto no existe, lo que existe es una aparente forma hipócrita que se disfraza de respeto y el fruto lo diferenciará.
Las personas que vibran en esta energía de comportamientos, lo que tienen que trabajar de una forma muy intensa es el apego a lo material y cuando se supere la etapa material, podrá pasar a la etapa emocional y poderse liberar también de ella.
Habiendo llegado a este momento de la reflexión, sería bueno que nos preguntáramos, ¿cómo es nuestra forma de compartir con aquellos que vivimos o no están tan cerca de nosotros?
Todo lo anteriormente dicho en cada persona tiene mayor o menor intensidad el apego. Si mi evolución está avanzada compartiré no simplemente con personas cercanas de mi círculo diario como puede ser la familia tan solo, sino con más personas donde están en mi vida como puede ser vecin@s, amig@s, compañer@s de trabajo o inclusive hasta personas que no conozco, dando sin recibir a cambio.
Si el apego está muy pronunciado en mí, es porque todavía no lo he reconocido en mis actos y hasta que no lo reconozca no podré avanzar y de esta forma cierro la experiencia de poder compartir lo que tengo y soy con más personas, de la otra forma tan solo con pocas y mal compartido, porque la persona que actúa así siempre tiene reticencias al dar, limita al Amor por sus propios miedos. Por eso sería importante intentar darnos cuenta, ¿qué tipo de reticencias tenemos al compartir con los demás? Si las hay, es una asignatura pendiente para transformar nuestro ego en Amor.
La persona que hace el bien a los demás sin ningún tipo de apariencias, actúa desde el desinterés más profundo hacia la otra persona de no conseguir nada de ella, por eso sabe respetar su libertad. Es transparente, el único interés que puede tener es que la otra persona tenga lo que realmente necesita que él le pueda dar. Tiene la suficiente sensibilidad para saber lo que le hace falta, su único bien e interés es que la otra persona avance y se sienta bien. Actúa con transparencia de sentimientos limpios hacia el otro, pero porque antes lo ha experimentado en él, por eso puede actuar así.
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