sábado, 17 de noviembre de 2012

Taller práctico 21-11-2012

FECHA: miercoles, 21 de noviembre 2012 de 17.00 h. a 21.00 h 
DIRECCIÓN: C/ Ribarroja, entre el numero 4 y 6 local bajo - Valencia

PREGUNTAS PARA TRABAJAR ESPIRITUALMENTE: 


1ª ¿Crees que el querer conseguir éxito puede ser una trampa para que el sentimiento puro no se desarrolle? ¿Por qué? 

2ª ¿Qué objetivos son los que tienes en tu vida y qué intereses son los que tienes cuando los quieres conseguir? Tienes que ser muy sincer@. Mira si hay incondicionalidad en ellos o egoísmo. Conseguir lo que uno quiere no es malo, lo malo o lo bueno, está en el cómo. 

3ª ¿Crees que lo que has conseguido hasta hoy ha sido por tu propio esfuerzo y voluntad? Enumera tus objetivos por orden de prioridad y valóralos. 

4ª Una vez sabiendo lo que has conseguido y su prioridad, ¿sabrías decir si los demás han influido en conseguirlos? Y si lo han hecho, ¿por qué lo has permitido? Enumera a las personas que han intervenido en cada situación y analiza cómo has dejado que actúen para conseguir tus objetivos. 

5ª ¿Te cuesta asumir responsabilidades que te pueden causar esfuerzo, te cansas fácilmente de ellas y buscas a otras personas para que las asuman por ti? ¿Por qué lo haces?

REFLEXIÓN DE RAUL ESQUIVEL

Habría que diferenciar dos palabras que tal vez aparentemente pensamos que pueden significar lo mismo y creo, que hay grandes diferencias entre ellas, se trata de “éxito” y “aspiración”.

Pretender conseguir éxito es focalizar casi toda, o toda tu atención, en una acción como puede ser un proyecto o conseguir algo material para tu vida. Cuando nos centramos en tener éxito, uno centra toda su atención y pone todas sus energías, emociones, sentimientos, ilusiones… en conseguir ese objetivo para nuestra vida. El éxito no solo está basado en metas personales, suele estar envuelto y dejarse arrastrar por demostrar a los demás lo que has conseguido, hacer ver lo que vales, lo que tienes, todo el esfuerzo y sacrificio empleado, tras toda esta carga, sumas otra carga más que es esperar reconocimiento por parte de los demás de lo que has conseguido, que los demás tengan admiración ante ti, que te alaben. También te comparas con los demás, te enfadas si no tienes lo que quieres, como consecuencia llamas la atención para conseguirlo a cualquier precio. Te miras en los demás para ver hasta donde llegan, ves lo que tienen los demás y donde llegas y tienes tú, de ahí a la envidia hay un paso y también querer ser el centro de atención por aquellos que conocen tu trayectoria.

Por lo tanto, podríamos decir que el querer llegar a conseguir éxito en la vida, puede llegar a ser a algo muy parecido solo que de una forma menos mediática y popular como podría ser querer llegar a la fama, pero a la fama de nuestro objetivo. Pero con el éxito se corren riesgos asegurados. Si uno no consigue aquello en lo que ha empleado tanta energía, podemos llegar al fracaso, la frustración donde puede llegar a repercutir en la persona hasta el punto de entrar en una depresión, si emocionalmente no está equilibrado.

La aspiración es distinta, esta actitud es sana, nace de un sentimiento por un motivo justo y bueno, donde pongo toda mi atención y dedicación en él para conseguirlo. La persona que aspira no se cierra en un solo objetivo, abre posibilidades, no persigue el sentirse más, no se compara, no le hace falta que le reconozcan nada, porque todo lo que hace lo hace por ella misma sin tener que demostrar nada a nadie.

Y si el objetivo que tiene planificado conseguir no llega a ella, evidentemente, le puede causar un poco de dolor, pero la intensidad no es tanta como con el éxito, porque no persigue lo que el éxito busca. No depende tanto de lo que los demás puedan decir de ella, no se compara al conseguir su objetivo con los demás, porque no piensa en sentirse más que nadie se siente bien con lo que es con el trabajo de la voluntad. Baraja otros resultados y si no consigue su objetivo, abre ventanas a algo nuevo que pueda hacerle ver que a lo mejor el objetivo que ella se había marcado no era el que le hacía falta, si no que era otro. Esto lo consigue la persona que aspira, cuando emocionalmente está libre del resultado, porque tiene capacidad de aceptación y de transformación de la realidad.

Por lo tanto la actitud de cada uno estará en función de su evolución. Por ejemplo, hay veces que podemos empezar un proyecto o realidad con aspiración, como por ejemplo la pareja que plantea ser padres, aspiran algún día a serlos ¿verdad? Pero por circunstancias de la vida no pueden tener hijos, pero ellos siguen aspirando en poder llegar a conseguir tenerlos y ponen todos los medios habidos y por haber para conseguirlos y siguen aspirando. Pero se ve, que por activa y pasiva no pueden tenerlos. Ahí la vida está transmitiendo un mensaje que puede tener que ver o no, con aquello que elegimos antes de venir a encarnar. Lo que está claro es que aquello que empezó siendo una aspiración se empieza a convertir en una obsesión que persigue conseguir éxito. Podemos empezar a entrar en comparaciones ¿Porqué a otros sí y a mi no? ¡Yo me lo merezco más que ell@s, mira la vida que tienen, yo les podría dar algo mejor! Entro en la envidia, evito escuchar comentarios que estén en la línea de lo que yo no tengo (un hijo) dejar de estar con personas que están en proceso de ser padres… Y todo esto va envolviéndose en un bucle donde la caída puede ser la no aceptación de la realidad, rebeldía, rabia, frustración y depresión. Y vuelvo a repetir, llegar a sentirnos así, estará en función de nuestra evolución.

Y si tenemos personas cercanas que estén pasando por una situación similar o parecida, emplear con ellos la pena, al decir: ¡Es normal que se sienta así, pobrecit@/s! En definitiva, ayudar desde la lástima, no sirve para nada, todo lo contrario, porque no se está escuchando lo que realmente se tiene que escuchar esa persona y es reforzar en positivo, todo lo que le causa dolor. Hay que ayudarla a aceptar la realidad, que vea que esta situación es una oportunidad para crecer interiormente y que la vida le está hablando. Y actuar con mucho cariño, compasión, acompañada de gestos de atención para que sienta cercanía por parte nuestra y disposición de ayudarles realmente, pero no desde la pena.

Por lo tanto, conseguir lo que uno quiere no es malo, lo malo o lo bueno está en cómo lo consigo.

Hay veces que para conseguir objetivos la gente suele hacer cosas que luego pasan facturas tanto emocionales como económicamente y sobre todo con la ley de Justicia Espiritual, la de causa y efecto. Uno, por querer conseguir su propósito, puede llegar a urdir cualquier plan, para lograr lo que uno quiere, y justificar lo que ha hecho diciendo: ¡Es que era lo justo, lo que había que hacer! A costa inclusive, de perjudicar a otras personas por conseguirlo.

Se puede hasta justificar por querer conseguir algo con un interés negativo diciendo que: ¡Es que lo hace todo el mundo y si no lo hago soy tonto! Evidentemente, somos libres, esta es otra ley de la que siempre podemos hacer uso, la ley del libre albedrío, pero no por hacer uso de ella, justifica el acto que hayamos hecho. Si aquello que hemos hecho tiene nobles y justas intenciones para nosotros y para los demás y no perjudicamos a nadie, habremos ejercido justamente las dos leyes, pero si las ejercemos con intereses egoístas, tendremos el resultado en función de nuestro egoísmo que hayamos desempeñado en la acción.
También, podremos justificarnos diciendo: ¡Fíjate a ese lo bien que le va y actúa de tal forma (oscuramente). En realidad, a ese, nunca le ha ido ni le irá bien, porque está actuando con egoísmo y el egoísmo corrompe hasta el final de nuestras vidas cuando lo ejercemos con un uso consciente justificándolo, aunque nos parezca que haya personas que son intocables y tengan inmunidad diplomática de por vida. Buscando sentido al hecho de que estas personas puedan vivir muchos años, tal vez la respuesta puede ser por el propósito de reparación del Karma, ya que puede haber algún momento en sus vidas en el que puedan despertar desde su mal estar dándose cuenta que el dolor que sienten es todo el dolor que ellos han provocado durante toda una vida a las personas y ese despertar pueda venir por una acción positiva de alguien al cual él dañó y entonces pueda preguntarse desde esta actitud compasiva que han tenido con él ¿Si yo a esta persona le he generado un mal, cómo es que ahora me lo paga con bien? Y es aquí donde puede venir el cambio de esta persona.

Por eso, no por esta actitud egoísta que puede durar tantos años, podemos mirarnos en estas personas viendo que a ellos no les ha pasado nada, que actúan oscuramente. Por lo tanto, si no lo reparan en vida, lo tendrán que reparar en el otro plano e irán al lugar del Astral donde se merecen estar según sus actos cometidos en la Tierra,

Otro tipo de personas pueden ser aquellas que se acerquen a los demás por puro interés, porque les conviene estar con ese grupo por interés propio, consiguiendo sus objetivos en la vida a través de la ley del mínimo esfuerzo y mientras puedan hacer los demás la responsabilidad que a él le corresponde en la vida, mejor, lo que podemos llamar personas aprovechadas, e interesadas. Estas personas no son suficientemente responsables de asumir algo en lo que tengan que emplear dedicación, constancia, esfuerzo y ejercer su voluntad para llevar a cabo lo que se proponga, como puede ser educar a sus hijos, obtener un trabajo y si tienen ese trabajo tomar la actitud en él anteriormente dicha.

Suelen ser personas que cuando necesitan algo de ti, pueden actuar dándote pena para que actúes, te sensibilices y termines haciendo por él lo que a él le corresponde hacer. Pero inclusive si ven que no consiguen lo que quieren, manipulan desde el victimismo y tergiversan la realidad para hacerte creer que necesitan que hagas lo que te piden y al final termines haciéndolo. Y lo peor es, que luego van diciendo que lo han conseguido ellos, por sus propios méritos, se ponen las medallas con el esfuerzo y voluntad tuya, que puede ser el caso también.

Pero la cosa en sí no está si otros lo hacen, que es cierto, creo que es importante estar alerta para no permitir estos comportamientos de los demás que a lo mejor no los frenamos o paramos por miedo a la reacción de los demás y nos convertimos en un tragadero de sentimientos contrarios, porque no hacemos lo que sentimos que sería frenar todas estas situaciones. Por lo tanto, nos daremos cuenta de todas estas manipulaciones de los demás hacia nosotros con mayor rapidez y facilidad, viendo sus intenciones, en la medida que reconozcamos que nosotros podemos actuar así de esta forma o hemos actuado con nuestras relaciones más cercanas que están dentro de la cotidianidad, en el día a día. ¿Tengo estos comportamientos con las personas que me relaciono? ¿Con mi marido, mujer, hijos, padres, herman@s, cuñad@s? ¿suegr@s, amig@s, compañeros de trabajo…?

Y analizando todo esto podremos respondernos a la última pregunta con mayor transparencia y sinceridad Lo que tengo ¿como lo he conseguido? Posiblemente ahora pueda tener un poco de más sentido que antes.

Abrazotes. Paz y Bien.
Raúl.

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